domingo, 17 de febrero de 2013

Sobre la gran mentira de unas oposiciones "chapuceras" y "recaudatorias" (Carta a la Consejera de Educación)

Excma. Sra. Doña María del Mar Moreno Ruiz,
Consejera de Educación de la Junta de Andalucía

Cádiz, 17 de febrero de 2013

Me dirijo a Usted en referencia a la oferta de empleo público que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, de la que es Usted la máxima responsable, ha dado a conocer en estos últimos días, y la cual se hará oficial en las próximas fechas cuando ésta sea publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.

No soy más que un maestro. Un maestro opositor (un eterno opositor diría yo). Ni siquiera soy interino con tiempo de servicio. Tampoco pertenezco ni estoy afiliado a ningún sindicato ni partido político. Soy uno más de los que espera que, en algún momento, tanto a mí como a otros muchos tantos como yo, se nos dé la oportunidad para poder demostrar si somos, o no, buenos docentes, y sin que esto lo tenga que decidir la letra de un examen o la capacidad de memorización y reproducción verbal de no más allá de una hora. A fin de cuentas soy un ciudadano más, eso sí, un ciudadano afectado por esta medida, y como tal, como simple ciudadano, también creo que se nos debe escuchar.

Mi única intención es hacerle saber, y que sea conocedora, de mi personal descontento con la decisión que, desde la Consejería de Educación, ha tomado la Junta de Andalucía de convocar unas oposiciones a maestros con tan escaso número de plazas, y que, desde mi humilde opinión, considero no es más que un arma política y a la cual no le encuentro sentido lógico alguno (bueno sí, quizás cierto afán recaudatorio), explicándole a continuación el porqué de todo éste mi sentir.

En varias de las entrevistas publicas en diferentes medios de comunicación escritos a lo largo de estos dos primeros meses del año en las que a Usted se le preguntaba en ocasiones por el verdadero estado del sistema educativo andaluz y sobre la posibilidad de convocar o no oposiciones para este año, defendía y hablaba de la gran necesidad de personal docente de nuestro sistema educativo (recordemos utilizando sus propias palabras, “el de mayor crecimiento nacional”), sin olvidarnos tampoco, que en algunas de esas declaraciones, eran continuas sus manifestaciones en contra de la medida de tener que aplicar el 10% de la tasa de reposición para profesores y maestros. Pero viendo cómo se vienen haciendo las cosas desde la Consejería, no me queda más que decir que Usted, como responsable de la Consejería de Educación, y como parte del Gobierno de nuestra comunidad autónoma, no es más que una gran demagoga, y a las siguientes reflexiones me remito.

Es de sabido que realmente las necesidades de personal docente en Andalucía son grandes, ahí estoy con Usted, pero, si tan necesarios somos, ¿por qué motivo las listas de sustitución no se mueven al mismo ritmo del que se van produciendo las bajas? Perdone que le diga pero creo que en este aspecto nos están mintiendo, tanto a los ciudadanos como a los propios docentes.

Por otro lado, si Usted (junto a la gran mayoría de sindicatos, otro ente político del que también se podría hablar largo y tendido) está en contra de aplicar el 10% para cubrir las plazas vacantes, ¿por qué lo aplica? ¿Conoce Usted la gran cantidad de maestros que están en las bolsas de sustitución esperando a ser llamados? ¿No cree Usted que de esa forma, haciendo “correr” las listas de sustitución, también está fomentando el empleo? Un empleo que, sí, ciertamente, no es estable como el que todos quisiéramos y deseáramos, pero que, al menos, podría estar en acorde a las necesidades del sistema. No sé, quizás peco de desconocimiento y carezco de habilidades de gestión política, pero, ¿no sería más beneficioso para todos que, durante estos años de “crisis” o “recesión”, como bien quiera llamarle, en los que nos debemos de ajustar a los mandatos de un “Gobierno Superior”, no se convocaran oposiciones y que dentro de unos años se hiciera una muy buena oferta de empleo sumando todas las plazas que, bajo ese 10%, han ido correspondiendo año tras año haciendo tal y como han hecho este año al sumar a las de primaria las plazas de secundaria? Mientras, las plazas las podrían ocupar, o cubrir, personal docente interino, ¿no cree?

Si no le gusta aplicar el 10% de la tasa de reposición, no la aplique, y si cree que se necesitan maestros y profesores, contrátelos, somos muchos los interinos (y quizás, hablando de temas económicos, salgamos más baratos). Pero no juegue con la doble moral del que está en contra de tener que tomar unas medidas que no le gustan pero que al final las toma porque debe hacer lo que le dicen, porque entonces permítame que de nuevo la llame demagoga, y ahora también mentirosa. Pero es que además, le recuerdo que Andalucía es una Autonomía con competencias en Educación, y Usted, como responsable de Educación en Andalucía, y bajo sus propias ideas y su moral, puede hacer lo que mejor crea para su Comunidad, sin tener que acatar lo que le impongan, sin tener que entrar Usted en el juego al que dice no querer entrar pero al que sí ha entrado, ya que al final Usted ha considerado que debe reponer el 10% de las bajas que se producirán este año sin creer en ello, porque Usted está en contra y lamenta poder convocar sólo el 10% de las plazas, ¿verdad? (al menos eso ha dicho, sin ir más lejos, en su último comunicado, ¿no?), pero al final lo hace.

Pero bueno, como se suele decir, “a lo hecho, pecho”. Usted ha creído conveniente que se deben convocar oposiciones y así lo ha hecho. Ahora eso sí, ¿es consciente Usted de la situación tan precaria que supone convocar este tipo de oposiciones teniendo en cuenta la gran cantidad de aspirantes que podemos presentarnos? No sé si desde la Consejería de Educación se han parado a pensar en lo “chapucero” que podría resultar esta convocatoria, en la que además se podría estar intuyendo, como bien dije antes, cierto afán recaudatorio. Y para ello le planteo ciertas situaciones…

1. Comenzaré hablándole del escaso número de plazas por especialidad, concretando más específicamente en la mía, Educación Física.
Usted ha considerado que deben ser 50 las plazas a ofertar para los especialistas de Educación Física, pero, ¿sabe cuántos tribunales hubo para esta especialidad en la última convocatoria? Pues bueno, le evito tener que acudir a la hemeroteca, fueron 34 tribunales. Esto quiere decir que, si somos el mismo número de opositores y nos dividen en el mismo número de tribunales, la ratio plazas/tribunal sería inferior a 1´5. ¡Patético!
Evidentemente podrían hacer los tribunales más numerosos para que se alcanzaran las 2 o 3 plazas por tribunal, pero claro, eso significaría que, de principio, los miembros de los tribunales tendrían más trabajo (casi el doble) en cuanto a opositores a quienes evaluar, pero además, recuerde que este año los exámenes ya son el doble a corregir: el examen teórico se compone de dos partes, un tema, como venía siendo de costumbre, y además supuestos prácticos; y en la parte oral (defensa y exposición de una Programación y una Unidad Didáctica), los interinos no cuentan con “el beneplácito” de no tener que hacer la Unidad, ya que la norma expresa que en este proceso selectivo los interinos no presentarán el “famoso informe” con el que, hasta ahora, se “ahorraban” el tener que exponer la Unidad Didáctica, es decir, a los interinos también se les examinara del doble en esta parte.
Está claro que, ante esta situación, y sobre todo que al ser este año los exámenes eliminatorios, no todos pasaremos la primera parte, y que no todos tendremos que realizar la segunda, pero, siendo a veces “malpensados”, no me equivocaría si, entre mis hipótesis y conjeturas, me atrevería a decir que, si los tribunales son numerosos, seremos muchos los que caigamos “a las primeras de cambio”, para así hacerles más llevadero el proceso selectivo a los miembros del tribunal.

2. ¿Qué pensaría, y sobre todo cómo se sentiría, si después de años de sacrificio y estudio, Usted, poniéndose en el lugar de una opositora, lograra obtener una calificación media de 10 en la oposición pero se quedara sin plaza en detrimento de otro opositor que con un 5, sí lo ha conseguido por el simple hecho de ser interino y llevar trabajando para la Consejería ciertos años? O lo que es peor, ¿cómo se sentiría si, habiendo sacado ese 10 de nota media, Usted se encuentra en la lista de sustituciones detrás de gente que ni siquiera ha aprobado las oposiciones o que en mitad del primer examen se ha levantado y ha abandonado el aula sin terminarlo?
Pues mire, estas situaciones se pueden saber, ¿sabe?
Con el actual sistema de acceso a la función pública, un interino tiene muchísima más ventaja para poder acceder a un puesto de trabajo que un opositor que, por causas del destino, se haya quedado, quizás, a escasos días u horas de ser llamado para alguna sustitución, o que ni tan siquiera viera posible que le llamaran a lo largo del año pero que al menos había demostrado, en anteriores convocatorias, poseer ciertos conocimientos que le permitirían acceder a ese puesto de trabajo.
Le estoy hablando en parte el famoso decreto 302, ya derogado.
Como bien debe saber, tras fuertes presiones de los sindicatos, y sobre todo por parte del amplio colectivo interino, este decreto, que regulaba entre otras cosas la ordenación de la lista de interinos, fue derogado. En él se entendía que los aspirantes a maestros y profesores que no hubieran conseguido su plaza en los procesos selectivos y que debían ser los que conformaran las bolsas de sustitución, debían de ser ordenados según la nota que hubieran sacado en sus exámenes de la oposición, algo enteramente lógico, sobre todo si lo que se pretende es tener a los mejores maestros o profesores. Pero no, al final esas presiones hicieron retroceder a la Consejería de Educación y derogar el decreto para volver a ordenar de nuevo a los aspirantes a interinidad por el tiempo de servicio prestado a la Administración, es decir, de nada podía servir que hubieras demostrado ser de los mejores de tu tribunal si no tenías al menos un día de trabajo, o de experiencia docente, como les gusta decir.
Vamos, en resumen, si sacabas por ejemplo un 9´75 y no tenías tiempo de servicio te quedabas detrás de otros muchos opositores que, incluso con los exámenes suspensos, tenían algún día trabajado para la Consejería haciendo sustituciones. Sé de casos que estaban en la lista de interinos más allá del puesto 300 con notas muy altas y la gente que estaba entrando siendo llamada para sustituciones no llegaban ni al 4.
Pero bueno, ¿qué cree Usted que podría ocurrir este año a este respecto de las listas de sustituciones con las penosas condiciones de la oferta de empleo que ha anunciado? Muy sencillo, que alguien con un tiempo de servicio no muy alto, incluso le podría decir que escaso, por ejemplo de un día, se podría levantar del examen y desistir de continuar haciéndolo pensando que la plaza está muy complicada y asegurándose al menos que puede ser llamado, y dejando así además sin ningún tipo de opciones a los opositores que, sin tiempo de servicio, intentan buscar al menos colocarse en una buena posición para que sean llamados al curso siguiente.
Así bien, ¿qué esperanzas podrían tener estos últimos opositores si, aunque sacaran unas magnificas notas, sus “magníficos” compañeros con tiempo de servicio van a permanecer en las listas por delante de ellos y para colmo las listas no se mueven, es decir, hay pocas sustituciones?, pues ninguna, ninguna esperanza.
Y he aquí el conflicto de “la excelencia del docente”, es decir, de qué le serviría a un interino con cierto tiempo de servicio el prepararse unas oposiciones si la nota, por muy bien que lo intente hacer, no le va a servir de nada, ya que, “al pagarse tremendamente cara” las escasas plazas, lo que le servirá para que lo llamen al siguiente curso será su tiempo de servicio. Pues ya imagínese la desmotivación que podría suponer para alguien que lo quiere intentar por primera vez, o para alguien que lo lleva intentando muchos años y aún no ha trabajado ni un solo día.
Hoy en día, con nuestro sistema de acceso, no sirve de nada ser el mejor ni ser el que más conoce de una materia, lo que más sirve es haber formado parte ya de la Administración. Por lo tanto, mi pregunta es, ¿para qué sirve el esfuerzo y las horas de preparación de unas oposiciones si no es recompensado? Hay gente que podría obtener su plaza sin ni haber demostrado ser el mejor.

3. Pero, y si además de todo esto, le digo que, debido al escaso número de plazas en ciertas especialidades se podría dar un trasvase de interinos con tiempo de servicio a otras especialidades, empobreciendo la calidad de la enseñanza…, ¿qué pensaría?
Le pongo un ejemplo.
Para la especialidad de Inglés se van a convocar, según su comunicado, 25 plazas, siendo lógico poder llegara a entender que será muy, pero que muy, complicado poder obtener una de esas escasas plazas, pero por otro lado también se sabe que son muchos los aspirantes y sobre todo los interinos que forman la bolsa de sustituciones.
Pues bien, imagínese la gran cantidad de interinos que puede haber que piensen que obtener una plaza es relativamente difícil porque hay otros muchos interinos con mucho tiempo de servicio que se podrían hacer con esas plazas. Pero no sólo eso, sino que además puedan pensar que permanecer en las listas de sustituciones podría llevarles a la desesperación de tener que estar esperando y esperando día tras día a que se vayan produciendo cierta cantidad considerable de bajas para que se vayan cubriendo éstas a cuenta gotas, y en el mejor de los casos con cierta escasez, hasta que les llegue su turno.
Así que claro, puede que haya gente que piense que para estar en una bolsa de trabajo de una especialidad que no se mueve, se presentan por otra, como total lo que les cuenta es el tiempo de servicio y no la nota de examen…, pues allá que se van.
Imagínese así a un especialista de inglés que tiene bastantes años de servicio pero que piensa que no lo van a llamar porque las sustituciones no se están cubriendo como debieran… ¿qué podría hacer?, pues podría presentarse a otra especialidad en la que considerara que, gracias a su tiempo de servicio y no a su preparación, le fueran a llamar antes.
Esto también podría ocurrir con especialidades que no se convocan (como podrían ser los casos de Francés o Alemán), y cuyos docentes tienen mucho tiempo de servicio pero ven peligrar sus puestos de trabajo porque se estén cerrando esas especialidades en algunos de los colegios de la Comunidad en los que se dan estas asignaturas o áreas. Piense por ejemplo de nuevo en un maestro de la asignatura de Francés con 4 años de experiencia docente que le dicen que para el año próximo se van a reducir los puestos de trabajo de esa especialidad y puede que no lo llamen en todo el año… ¿qué haría sabiendo que cuenta con esa gran cantidad, y ventaja por tanto sobre otros opositores, de tiempo de servicio y que hay otras especialidades cuyas sustituciones sí se están cubriendo…? Pues posiblemente presentarse por otra especialidad, porque evidentemente puede hacerlo ya que para ejercer de maestro, sea de la especialidad que sea, no se exige tener la titulación específica ni de especialista en la materia, tan sólo ser maestro, independientemente de la especialidad que se haya obtenido durante sus estudios universitarios. La pregunta es, ¿estaría tan preparado como el que realmente lo estudió?, es decir, en el ejemplo que le decía del maestro que viene de haber estado impartiendo francés durante 4 años, ¿estría éste capacitado como para poder dar clases de Educación Física o de Primaria, por ejemplo? Pienso que al menos se le debería de exigir la titulación de la especialidad, ¿no cree que sea lógico?

4. Ya sólo me queda exponerle mi idea de por qué entiendo que estas oposiciones tienen un trasfondo o afán recaudatorio.
Y es que considero que, tras todo lo que le he expuesto, al convocar oposiciones, en cierta medida ustedes están obligando a que, al menos los interinos con tiempo de servicio se tengan que presentar para que no pierdan su tiempo de servicio, y si ya de paso el resto de opositores también se presenta (para nada, desde mi punto de vista ya que las plazas van a quedar en manos de los interinos) pues más ingresos para la Junta de Andalucía, no dejándole de recordar que son las tasas a pagar por derecho de examen más elevadas de todo el Estado.
A este respecto tengo por cierto que decirle que, quizás sea extraño pero resulta curioso, en los últimos diez días las listas se han movido a un ritmo vertiginoso, estando a punto de comenzar a llamar a los primeros opositores de la bolsa sin tiempo de servicio. No sé, quizás hayan decidido finalmente que hay que cubrir las bajas porque el sistema educativo andaluz necesita docentes (asegurándose así con ello que haya más interinos que se tengan que presentar a las oposiciones -afán recaudatorio-).

Evidentemente, tras todas estas palabras con las que le intento exponer mi singular punta de vista y con las que defendiendo que considero que esta convocatoria es una autentica vergüenza, y sin esperar, está claro, su respuesta porque creo que ésta no llegará ni que mucho menos le interese lo que le he escrito, no pretendo más que pedirle que deje de mentir. Le pido que no juegue con el gran número de opositores que ven en unas oposiciones una oportunidad o salida laboral, pero sobre todo que no juegue más con el sistema educativo andaluz, que si ya de por sí no está en sus mejores momentos, no creo que haga falta que se haga demagogia barata con su situación.

Sí, hacen falta maestros, pero ya los tiene, mire la cantidad de personas que conforman las listas de interinos de todas y cada una de las especialidades, pero por favor, hágame ahora el favor, si se atreve, de negar que detrás de esta convocatoria no existan intereses electoralistas ni de afán de recaudación.

Si tanto quiere y defiende al sistema educativo andaluz, haga lo mismo con los que, en cierta manera, formamos parte de él, y cuídenos, porque quizás pueda estar perdiendo a la generación de docentes mejor preparados de todos los tiempos en Andalucía, ya que muchos podríamos estar pensando en buscar nuestro futuro profesional lejos de nuestra región, e incluso de España. Pero no olvide que esta generación de docentes la han venido pagando todos los andaluces año tras año invirtiendo parte de sus impuestos en la preparación de las mejores profesionales de la enseñanza para que las futuras generaciones venideras cuenten con el mejor sistema educativo posible.

Recuerde aquel lema de la campaña de la Consejería de Educación del año 2011 que decía, “detrás de cada persona hubo un día un gran maestro”. Pero no olvide que quizás, de seguir así las cosas, serán pocas las personas que puedan decir que ese lema fue una vez cierto en su día.

Atentamente,
Abraham López Morales

lunes, 19 de marzo de 2012

Sobre la incompetencia de algunos de los nombrados competentes.


Continuando con mi “pataleta”, me gustaría hacer una reflexión sobre cómo algunos interinos pasan de eso, de ser interinos, a ser nombrados maestros o profesores. Y es que resulta indignante que opositores con muy altas calificaciones en las oposiciones, algunas de ellas cercanas a la perfección, se queden sin plaza y que ciertos señores (gobernantes y sindicatos), que lo único a lo que se dedican es a tirar una pelotita contra la pared mientras piensan cómo fastidiar un poco más el asunto, no les permitan ejercer la profesión que tanto ansían.

La razón de esta “sinrazón”, es que otros opositores demuestran ser mejores docentes al obtener calificaciones medias tan “impresionantes” como algún 3,5; 2,5 o incluso 1,43 (y estos son datos reales), sobre una nota media final en los exámenes de 10. Estos “grandes” maestros o profesores, consiguen su plaza basando sus esfuerzos únicamente en hacer todo lo posible por mantenerse en una lista de sustituciones durante muchos años, siendo el único criterio para estar en ella eso, simplemente, estar en ellas.

Tras presentar como mérito su dilatada y extensa experiencia docente (y ojo que lo es, sinceramente así lo defiendo), y tan sólo con presentarse a examen, cualquiera de estos “expertos” interinos puede obtener una puntuación total final que le haga colocarse, dentro del grupo de opositores de su tribunal, como uno de los “elegidos” para encargarse, por pleno “derecho”, de la educación de nuestros hijos.

Parece mentira pero es así de cierto, y así se lo permite un sistema de acceso que cada vez prima más al opositor con tiempo de servicio sobre aquel opositor que demuestra tener y dominar los conocimientos científico-técnicos o teóricos de la materia a la que opta.

Me parece una aberración y un atentado contra la honestidad y credibilidad del colectivo docente, permitir que gente “tan” preparada forme parte de él. ¿Qué credibilidad puede tener un maestro o profesor, y cómo podemos creer en él, si ha demostrado que sus conocimientos teóricos de la materia que está impartiendo no son suficientes? ¿Qué puede enseñar a un alumno un maestro cuya nota no alcanza un nivel mínimo aceptable con la que, al menos, poder otorgarle el beneficio de la duda y pueda educar a nuestros alumnos?

Por eso no entiendo que gente cuyas notas de oposición no alcanzan en ocasiones ni el 4 (sobre diez), puedan llegar a convertirse en la fuente de conocimientos de nuestras futuras generaciones obteniendo su plaza en un concurso-oposición que más que eso parece la repartición de la herencia de algún familiar rico y bien posicionado (porque luego se habla de enchufes en la administración, y en algunos casos no hay mejor enchufe en el sector de la docencia que ser interino y pertenecer a algún sindicato).

Ante estas “magnificas” notas, siempre está quien responde con aquello de “es que siempre se puede tener un mal día”, claro compañero, un mal día se puede tener, pero “criatura”, los exámenes de las oposiciones suelen ser varios días, y que mala suerte hay que tener para que siempre que te presentas a las oposiciones tengas varios malos días (porque para que la nota media de los exámenes te dé un 1,52…, los exámenes han tenido que pillarte en varios días malos, ¿eh?, contando incluso que, hasta ahora, tenías un 10 casi asegurado por presentar el informe de la Unidad Didáctica, lo que también hacía que te quitaras una de las pruebas). En fin, hagan ustedes mismos sus cálculos… (Tres pruebas, y en una de ellas tienes un 10 asegurado, ¿qué notas habrá sacado en los otros dos para que la media no le llegue ni al 4…?).

Ah, pero bueno, no te preocupes, es cierto, tienes toda la razón amigo interino. Todo el mundo puede tener un mal día, es más, yo mismo tuve varios malos días. Fueron tan malos que tan sólo puede sacar un 9,75. En fin…, qué cara más dura pueden llegar a tener algunos para hacerte comentarios así o darte ese tipo de explicaciones.

A raíz de todo esto quiero hacer de nuevo la pregunta que me hice antes, y dejarla por escrito para que quien quiera reflexione sobre ella y se dé a sí mismo una respuesta… ¿Cómo podemos permitir que haya maestros enseñando sobre materias de las que no tienen ni la más mínima idea?

Digo yo que si, durante 20, 15, 6, 2 años (o el tiempo que usted lleve como interino o interina), usted ha estado impartiendo una materia o asignatura, sería de bien entender que usted tuviera ya los conocimientos suficientes como para poder desarrollar y defender un tema de entre, al menos, tres de los salidos al azar ¿no? (o incluso, en función del número de temas, de hasta uno entre 4). Esto es tan simple como lo que alguien muy cercano a mí me dice, “Abraham, mientras yo enseño a mis alumnos yo voy estudiando y repasando parte de mi temario, y además me sirve para los supuestos prácticos”. Y es que verdaderamente es así de simple, si enseñas tienes que saber, y por poco que sepas, con la experiencia, debes ir sabiendo cada vez más.

Pero claro, ahora llega otra de las preguntas, y a la vez un gran problema, la experiencia… ¿qué es?, ¿quién la valora?, ¿quién determina que ese interino está haciendo realmente bien su trabajo o no?

Pues la experiencia para muchos de esos interinos que tanto presumen y alardean de ella, no va más allá de una tarea tan simple y sencilla como la de seguir un libro. Libros que en ocasiones no están contextualizados con la realidad que pueda presentar un centro concreto. Libros diseñados por grandes editoriales que lo único que hacen es, por lo tanto y desde mi punto de vista, poner en entredicho los conocimientos de los docentes, porque si tú tienes los conocimientos suficientes, ¿para qué necesitas un libro que dictamine y marque el camine que debes seguir para enseñar a tus alumnos? Pero además parece como si esos libros, o editoriales, sean los poseedores de la suprema verdad. Se convierten en el santo sanctorum del conocimiento (“¡sólo lo que dice el libro es verdad!”), y eso no es así. Cualquier realidad o problema, social o científico, puede tener infinidad de soluciones, y para llegar a ellas, no siempre se debe seguir un mismo libro, ya que de esa forma también estamos reduciendo la capacidad de investigación y la creatividad e imaginación de nuestros alumnos.  Debemos dar todas las alternativas posibles para que nuestros alumnos aprendan, ya que cada uno de ellos puede hacerlo de diferentes maneras, y eso no es más que la individualización de la enseñanza.

Para otros muchos, y entrando por ejemplo en el área de Educación Física que es la que más directamente me toca, la experiencia de un interino no es más que entregar materiales a los alumnos para que jueguen y así ocupen su hora de “gimnasia”, o bien seguir un fichero de juegos que elaboró durante sus años de estudios en la universidad o que ha conseguido a través de internet o en algún libro.

Pero lo más gracioso de todo es que esa “experiencia”, se asemeje o no a lo que la Junta pueda entender y desear por experiencia, sea buena o mala, idónea o no para el propio alumno o centro, nadie la valora, nadie corrige o se preocupa de si un interino está haciendo bien o mal su trabajo, al igual que ocurre con los maestros ya funcionarios, nadie evalúa continuamente y es capaz de exigir cambios o responsabilidades de la manera de enseñar. Todos nos equivocamos, pero cuando se trata de la educación de los más jóvenes y pequeños, debemos pensar que el mismo error durante años, se convierte en un problema, pero no para el docente, sino en un problema para el alumno. No podemos dejar que los maestros y profesores hagan lo que quieran mientras educan a nuestros hijos, hay que exigirles responsabilidades y pedirles que cambien su punto de vista de la educación pensando en lo mejor para sus alumnos, al igual que hay que agradecer, como no, y faltaría más, en otros muchos casos su buen hacer.

Menos mal que por fin la OCDE ha comenzado a cuestionar tanto la idoneidad del propio sistema de acceso como la “profesionalidad”, o incompetencia, de algunos de los nombrados “competentes” para ejercer la función pública docente, habiendo dejado una pequeña muestra de su malestar en el informe de un estudio realizado para el gobierno canario, y del que, para el que le interesa, dejo el siguiente enlace.

http://www.magisnet.com/noticia/11433/Profesores/ocde-cuestiona-idoneidad-sistema-funcionarial-docentes.html

miércoles, 14 de marzo de 2012

Agradecimiento y respuesta al "Maestro enmascarado".


TEXTO ÍNTEGRO DEL COMENTARIO REALIZADO POR "EL MAESTRO ENMASCARADO" EN RESPUESTA AL ARTÍCULO "SOBRE LOS QUE, PRETENDIENDO SER, NO DEJAN SER A LOS QUE QUIEREN SER", ENVIADO COMO CARTA AL DIRECTOR Y PUBLICADO EN EL DIARIO DIGITAL INDEPENDIENTE "ROTA AL DÍA", EL DÍA 11 DE MARZO DE 2012.

"Ánimo, Quijote, pelea valientemente contra los "Molinos de Viento". Tienes toda la razón. Puede que un examen no sea justo para determinar quién es mejor para desempeñar una labor tan importante, pero seguro que es mucho más objetivo que una sucesión de prebendas basadas únicamente en los años que llevan trabajando sin sacar las oposiciones y sin que nadie valore si lo haces o no lo haces bien; obligando así a todo el mundo que llega con la ilusión de quien acaba una carrera y está radiante de entusiasmo, a pasar por el aro. Esto es una Horca Caudina que impusieron una casta que siempre ha ido de sufrida y que a muchos y muchas ha servido para pasar al funcionariado con notas inferiores al cinco (sé de alguien con un 2,5), dejando brillantes examinandos con nueves y pico, incluso algún diez, para la próxima. Eso es lo que hay, la mafia de los interinos, la que los sindicatos oficiales no han tenido el valor de enfrentarse a ella y que ha permitido engendros corporativistas como el SADI y otros seudosindicatos amarillos. ¡Cuánto me alegraría que fueras tú quien empiece a remover esa lacra que tanto daño ha hecho a la educación en este país!" (Martes, 13 de marzo de 2012).

AGRADECIMIENTO Y RESPUESTA AL "MAESTRO ENMASCARADO"

Hola “Maestro Enmascarado”.

Gracias por sus ánimos y por apoyar y compartir mi sentir, y el que sé que es también el de algunos de mis compañeros y amigos más cercanos.

Realmente es indignante que haya opositores que con notas mínimas accedan a la función pública docente. El caso que cuenta de un opositor con un 2,5 es sólo uno de ellos, conozco otros más cercanos como el que ocurrió en el tribunal de mi hermana.

Ella se presentó a las plazas de Biología y Geología en las últimas convocatorias, sacando una de las mejores notas de su tribunal, pero se quedó sin plaza, en parte debido a que, entre otras, una profesora interina, con 15 años de tiempo de servicio, “deslumbró” al tribunal con una nota media de 1,52 (sobre 10, claro está).

Otro caso, más cercano, fue el de una compañera que se preparó conmigo. Esta señora (y lo digo por su edad, cercana a los 50), en ningún momento de nuestra preparación hizo comentario alguno de que ella había sido interina durante muchos años, y digo había sido porque, por ciertos motivos, los cuales jamás explicó, le habían expulsado de la bolsa de sustituciones. Pues bien, como digo, esta señora, recibió ayuda de todos nosotros como compañera que era, pero realmente lo que estuvo haciendo fue aprovechándose de todos sus compañeros para la elaboración de su programación didáctica, para escribir artículos que luego le pudieran computar como méritos, para desarrollar sus unidades didácticas, todos le dábamos consejos, etc., e incluso el preparador estuvo la noche anterior al día de la presentación de la programación y méritos terminándole la programación porque no sabía manejar un ordenador; en fin, lo que en biología se llama “parásito” (y lo digo con todo el respeto).

La nota de oposición de esta señora fue de 3,5, y sacó su plaza. Una “maestra” que no sabía nada. No sabía cuáles eran, ni siquiera, los bloques de contenido del área de su especialidad, Educación Física. Un maestra que, viviendo como vivimos hoy en día en la era de la tecnología e información, y siendo además todo esto contenido y herramientas casi indispensables en los colegios, no sabía ni utilizar un simple procesador de texto ni adjuntar un archivo a un correo electrónico.

Incluso es más, en un principio, el tribunal no le reconocía los años de experiencia, y tuvo que ser mi preparador el que, como buena persona, que lo es y doy fe de ello, y por simple lástima, hizo todo lo posible, moviendo cielo y tierra, para acudir, a través de los sindicatos, hasta al propio delegado de educación en Granada para que le reconocieran esos años de experiencia.

Por otro lado, es triste también, cómo usted cuenta, y realmente es así, que nadie, durante los años que un interino trabaja, valore si lo hace o no bien. Debería ser absurdo pensar que un inspector de educación de la Junta de Andalucía no esté continuamente evaluando la labor de esos interinos…, si al fin y al cabo piden, reivindican y exigen  los mismos derechos y privilegios, ¿cómo nadie valora su trabajo? Así nos va como nos va.

Le agradezco nuevamente sus ánimos, y me gustaría decirle que el principal motivo que me llevó a redactar “mis pensamientos” y hacerlos públicos a través de este medio de expresión y comunicación, fue el de intentar comenzar una “cruzada” y luchar para que mi voz débil, a la que poco a poco se le van uniendo más voces calladas de otros muchos maestros en mi misma situación y con pensamientos parecidos, llegue a los oídos sordos de quienes puedan solucionar o dar respuesta a esta situación, en ocasiones más cercana a alguna obra de teatro del absurdo de Miguel Mihura o Samuel Becket que a la propia realidad, absurda también porque no decirlo, en la que pretenden hacernos vivir bajo la palabra “honestidad”.

Es por ello que le pediría que nos ayudara, y se uniera si lo estima oportuna, a hacer que todos estos planteamientos no se queden en una simple “pataleta” de maestros, sin plaza ni tiempo de servicio claro está, decepcionados. Le pido ayuda o consejo porque sólo he podido levantar “nuestro grito mudo” a través de redes sociales y algún que otro periódico, pero en este último caso no he conseguido verlo publicado en ninguno de ellos, tan solo aquí y en un portal web, www.cartasaldirector.com. Por otro lado, me agradaría muchísimo poder saber quién es, y de esa forma poderme dirigir a usted por su nombre y apellidos para agradecerle tanto sus posibles futuros comentarios como su inestimable ayuda. Si así lo desea, puede contactar conmigo en mi correo electrónico abralom@gmail.com o en mi blog www.maestroabraham.blogspot.com. Muchas gracias y reciba un cordial saludo.

sábado, 10 de marzo de 2012

Sobre los que, pretendiendo ser, no dejan ser a los que quieren ser.

Llevo varios días muy atento a las continuas peticiones y exigencias de los interinos del sector de la enseñanza, principalmente, y de los sindicatos apoyando a éstos, y la verdad que me resulta indignante la forma de pensar y pedir las cosas. No sé cómo deberíamos tomarnos ciertos asuntos, pero hay ciertas actitudes que me dan que pensar en eso que Don Jesús de la Fuente Arias, Pedagogo, llamó "cultura de la excelencia" y la "motivación de logro".

Como bien se ha llegado a saber ya, e incluso a publicar, los interinos integrantes de las bolsas de trabajo de magisterio, sobre todo los llamados "no blindados",  llevan reivindicando desde hace mucho tiempo ciertos "privilegios" que desde mi punto de vista no son éticos ni morales.

En un principio se movilizaban para conseguir modificar el Decreto 302 por el cual se ordenaban las bolsas de trabajo, siendo la prioridad de esta ordenación con este decreto la nota de la oposición antes que el tiempo de servicio (sólo para los interinos que hubieran comenzado a trabajar a partir del 30 junio del 2010). Yo entiendo que son tiempos difíciles y que hoy en día todos intentamos estar cerca de un puesto de trabajo, e incluso muchos luchamos para acceder, cómo sea, a esos puestos, pero no entiendo que "se exiga" algo menospreciando el conocimiento o la preparación teórica de otras personas que, al igual que los interinos, están luchando por acceder a una plaza docente (incluso me atrevería a decir que en desigualdad de condiciones).

Los interinos, como bien he dicho, abogan porque su experiencia debe primar por encima de la nota obtenida en los exámenes, llamémosles "teóricos", de un concurso-oposición, ya que como bien dicen la experiencia es un grado, con lo que estoy totalmente de acuerdo, pero si es así, contémosle también la experiencia a los docentes de los colegios concertados, ¿no?, porque si se tiene en cuenta para los méritos, por qué no para la ordenación de bolsa, o ¿es que por trabajar en un concertado no son buenos profesionales?. Cuando hablo de esto la única respuesta que obtengo es "si hombre, ¿cómo va a ser igual alguien que está trabajando en un colegio en el que ha entrado a dedo a uno que se presenta a las oposicones?", y mi respuesta es siempre la misma, "¿estás valorando a esa persona por la forma de acceso al puesto de trabajo o por su profesionalidad como maestro/a o profesor/a?". Desde mi humilde opinión, creo que hay tan buenos maestros, como malos, en el sistema público como en el concertado, siendo además lógico que si los concertados están "cofinanciados" por la Junta se les valore de igual manera. Y si son tan malos y encima trabajan por "enchufe" y en parte se les paga con dinero público, ¿qué hacemos dejándolos trabajar?, yo no dejaría que un médico malo, poco profesional, se encrgara de la salud de mis hijos, y menos encima si le paga el gobierno.

Ahondando más en las razones por las cuáles los interinos "exigen" la prevalencia de la experiencia, encuentro que otra de éstas es la imposibilidad y la falta de tiempo para poder estudiar y preparar bien las oposiciones, ya que, como dicen, ¿de dónde se saca tiempo para estudiar mientras se trabaja en un colegio?, o como me dijo una compañera de la academia de idiomas, "pues mi novio está el 16 y para él es una auténtica putada que lo llamen para trabajar, porque ¿cómo se va a preparar las oposiciones ahora?". Realmente me da vergüenza tener que escuchar estas palabras, sobre todo de gente que ya está trabajando, aunque sea con una interinidad, por lo que muchas veces me planteo hacerles una pregunta "¿y cómo piensas que se las prepara una persona que se pasa desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde en una estación de esquí como Sierra Nevada dando clases como monitor de esquí, y que al terminar su jornada tiene que acudir a casa de alguna familia para dar un par de horas de clases particulares y así poder mantenerse él o ella y su familia?", o gente que se pasa horas trabajando de comercial porque no hay otra cosa, o en un supermercado. Esa es la realidad de muchos y muchas opositores/as, gente que, al no ser llamados de interinos y mientras esperan una llamada, se tienen que buscar la vida mientras que otros, ocupando el puesto que muchos ansiamos y deseamos, sólo se quejan de no tener tiempo para estudiar.

Además, siguiendo un poco con el tema de la experiencia, y a colación del trabajo como por ejemplo de monitor deportivo, de esquí, etc., también es curioso y gracioso escuchar hablar de experiencia a los interinos afectados por esa "ordenación injusta" del Decreto 302. Interinos que hay que recordar que como mucho habrían trabajado seis meses, ya que el Decreto afectaba a los que hubiesen empezado a trabajar a partir del 30 de junio de 2010, y la última convocatoria de oposiciones para maestros se publicó en marzo del 2011, por lo que el tiempo de servicio, si no me salen mal las cuentas, sería, como dije, de seis meses. Pues bien, digo que es gracioso escuchar hablar de experiencia a interinos con sólo seis meses de experincia docente, cuando seguramente habrá otros tantos aspirantes que, desde quizás los 16 años, estén trabajando con niños desarrollando programas deportivos, campamentos, actividades extraescoalres, etc., y muy posiblemente podrían demostrar una experiencia y trayectoria mucho más larga, dilatada y fructifera que incluso algunos de esos interinos llamados "patanegra". Y digo fructifera porque seguro que muchos de esos monitores deportivos, para mí, grandes maestros muchos de ellos, están trabajando en lo que les gusta, sin embargo, y lo que digo me consta, hay profesores y maestros cuya única preocupación es seguir acumulando tiempo de servicio para poder seguir acudiendo a un colegio cerca de casa, y para eso todo vale, tanto como que si para ello hay que atentar contra esas ideas pregonadas y defendidas desde la administración (y para mi como también debe hacer todo buen maestro) de coeducación, integración, etc. Me refiero a eso de llegar y dar un balón de fútbol a los niños o una cuerda a las niñas para que pasen la hora de "gimansia" jugando, porque total, "para diez días que voy a estar aquí...". Estos sí que son buenos profesionales, ¿verdad?, los de los concertados no, esos no tienen ni idea (es ironía).

Me hace gracia también escuchar y seguir los comentarios de los interinos porque sobre todo me hace ver lo hipócrita que es la gente. Me supera eso de escuchar lo de "hombre es que no hay derecho ni es justo que un niño de 22 años recién salido de la facultad se saque la plaza, porque claro, viviendo en casa de sus padres, sin cargas, ni gastos..., y con todo el tiempo del mundo para estudiar...". Veamos, ¿cuántos de los que están en las listas de interinos no han tenido la suerte, la gran suerte, de poder contar, en algún momento o mejor dicho durante un curso o varios, con el apoyo de sus familias para enfrentarse a unas oposiciones?. Muchos de los que están ahí, en algún momento han vivido con sus padres mientras se preparaban sus oposiciones, y me atrevería a decir que, aún así, sigue habiendo muchos que lo continuan haciendo. Es más, tendríamos que agradecer a nuestras familias y parejas, el esfuerzo y sacrificio que han hecho, y en algunos casos siguen haciendo, para que sus seres queridos, opositores, tengan como única preocupación y principal objetivo su estudio.

Continuando con mi "sondeo" del estado de salud del coelctivo interino, para colmo descubro que otra exigencia es la reincorporación a las listas del personal que fue expulsado por no haber superado los exámenes, es decir, de los suspensos, y lo veo lógico, pero no lo comparto. Veo lógico que si ahora prima la experiencia, este personal exija volver a ser incluido (ya que en esos casos no se les ordenó por tiempo de servicio, y ahora sí debe ser así). Pero por otro lado, como digo, no lo comparto, ya que, junto con esta decisión, la Junta ha dado el "privilegio" (llamémosle así) de seguir manteniendo en bolsa a todo aquel aspirante interino que suspenda alguna de las partes de los exámenes. Es decir, "amigo interino.., aunque saques un cero se te asegura trabajo antes que el aspirante que, aún habiendo sacado un diez de nota media, no haya sacado plaza, así que haz como Lázaro, levántate y anda".

Ante esto me cabe una pregunta, ¿cuántos interinos, sabiendo esto, no se levantarán de su asiento (eso sí, después de dejar pasar el tiempo pertinente) y abandonarán el aula de examen? Posiblemente lo hagan delante de gente que, a diferencia de ellos, no cuenta con ese "beneplácito" de la Junta y está luchando nuevamente por una plaza de maestro o profesor desde el mismo día siguiente al de la publicación de la última lista final de aspirantes que consiguieron su plaza, y en la que claro está no estaban incluidos. A ver también ahora lo que tardan en "exigir" que se les devuelva el "derecho" a poder presentar el conocido "informe" y sustituirlo por la exposición y defensa de la Unidad Didáctica en la pruaba oral, porque claro, es muy fácil, ya que si presentando una Unidad Didáctica en tan solo diez folios se obtiene un 10... Así como no se va a hacer lo que sea para recuperar de nuevo ese derecho (eso sí, a saber quien les hace ese "informe" o de dónde lo sacan, que eso es otra cosa). Esto es algo que también veo ilógico, porque si tanto reveindican su experiencia y tan altiva es la defensa que hacen de ella, ¿qué más les debe dar exponer una Unidad Didáctica que ya hayan trabajado en sus sesiones?, teniendo tanta experiencia deben tener el 10 asegurado, creo.

Es algo injusto e irónico ¿no?, un ejemplo, un interino "no blindado" que tenga justificado SÓLO UN DÍA  de servicio este año (es decir que comenzó a trabajar el pasado viernes 9 de marzo de 2012, y alomejor no lo vuelven a llamar más), si en las próximas oposiciones saca un 0, porque ha tenido mala suerte o no ha tenido tiempo para estudiar (ironía también), estaría colocado en la lista de sustituciones para el año que viene por delante de aquel opositor que, sin experiencia docente (pero que alomejor podría demostrar ser mejor maestro y tener quizás experiencia en el ámbito no formal), haya sacado un 10, y que, al no contar con una baremación suficiente de méritos, no haya sacado plaza por pocas milésimas de media.

Hablan de desigualdad de trato entre interinos "blindados" y "no blindados", de injusticias porque hay gente que, suponen, tienen tiempo para estudiar y siendo interino no se tiene tiempo para estudiar. Hablan de comprensión con el tema de la experiencia, y la reinclusión o recolocación en las bolsas de sustituciones porque ésta, la experiencia, cual piedra filosofal, se les antoja ser la única manera para demostrar la profesionalidad y competencia de un docente. En fin, hablan de tantas injusticias que a mi de nuevo se me ocurre, y me gustaría, poderles hacer una pregunta, "¿es justo que siendo interino se pueda alcanzar la máxima puntuación en el concurso de méritos, es decir un 10, y sin serlo sólo se pueda acceder a una puntuación máxima de 7?" Si hablamos de justicia tendríamos que fijarnos en la imagen y representción de la diosa griega Temis, quizás más conocida por Iustitia, como la llamaron los romanos. La diosa de la justicia, con los ojos vendados, muestra al pueblo una balanza en equilibrio. Pues bien, esa balanza es la que, para mí, creo no se tiene, y echo en falta, en este sistema de acceso, ya que considero que para todos los candidatos que optan a un mismo puesto de trabajo no existe igualdad ni equilibrio de oportunidades a la hora de poder acceder al mismo. Injusticia que se hace aún más irónica, y quizás notable o grande, si echamos mano de nuestra Carta Magna, La Constitución, que como bien expresa y defiende en su artículo 14, "los españoles son IGUALES ANTE LA LEY, SIN QUE PUEDA PREVALECER DISCRIMINACIÓN ALGUNA POR razón de nacimiento (...) o CUALQUIER otra CONDICIÓN (...).

En fin, si queremos justicia seamos justos y tengamos unas oposiciones justas, en las que el mejor tenga la oportunidad de demostrar que es el mejor. Unas oposiciciones en las que la nota de examen sea el principal valor para determinar quién es válido o no, y a partir de ahí que existan otros criterios para valorar quién es el mejor. Y si eres interino, no te preocupes, estudia lo que puedas y esfuérzate por demostrar que vales, y no dejes que "un niño" de 22 años recién salido de la facultad pueda quitarte tu puesto de trabajo (muy loable y con todo su derecho si lo hace claro), porque algo sabrás de tu temario, ya que, al menos te has tenido que presentar con anterioriodad en alguna ocasión, y además tu experiencia te capacita para desarrollar algún tema, ¿no?. Búsquemos un sistema justo, en el que la experiencia cuente, por su puesto, pero en el que todo el mundo tenga la oportunidad de demostrar, o al menos hacer ver, que se tienen capacidades para ponerse al frente de un grupo de alumnos. ¿Por qué no incluir entrevistas personales y valorar el currículum vitae en ámbitos relacionados con la especialidad a la que se opta?. Y luego queremos ser europeos..., si pusieramos atención a la forma en que se accede a la función pública docente en otros países... Incluso, es más, veo totalmente lícito, lógico y correcto, que cada cierto tiempo se examine al personal docente de los centros sustentados con fondos públicos, vamos, una especie de "oposición continua", y que no se me enfaden los interinos, porque con la experiencia, vuelvo a decir, seguro que tienen capacidad para demostrar que están actualizados y al día con las últimas tendencias educativas.

No quiero aburrir más a nadie, por lo que, para ir terminando, y cómo nos encontramos ya en fechas de campañas electorales, me atrevo a sacar un par de conclusiones de todo este movimiento pro-interinos:
1. El partido que gobierna Andalucía puede haber tenido una gran confusión y dicotomía a la hora de analizar los posibles votos que fueran a recibir en las próximas elecciones, por lo que para asegurarse algunos miles de votos, o así pueden pensar ellos porque ya después veremos, han decidido acceder a las peticiones de esos miles de interinos que les pedían atención reivindicando sus "derechos". Así pueden pensar que tanto gobierno como interinos salen ganando.
2. Por otro lado, y para mi lo que se me antoja más importante, interesante e inteligente, es que los interinos, temiendo por una posible "congelación" de las oposicones, y por tanto de sus puestos de trabajo, hayan pensado en colocarse en los puestos más altos posibles de las listas de sustituciones por lo que pueda llegar a pasar. Así algo de trabajo al menos se aseguran antes que otros opositores que, para ellos, no tienen derecho a trabajar por haber demostrado y sacado mejores notas en los diferentes ejercicios y pruebas de la última oposición.

En definitiva, que parece ser que, aquellos interinos que pretendiendo querer ser buenos maestros, están empeñados en no dejarlo ser a los que relamente quieren serlo.

"El que la lleva la entiende..."